FALLECE EN ALZIRA EL FARMACEUTICO EMILIO ESPARZA.

Emilio Esparza marchó en silencio; ha soprendido a la población el inesperado óbito de nuestro amigo desde la infancia. Era el único que me llamaba con mi nombre en Valenciano, “Anfós”.

Fue el lunes al mediodía, cuando dentro de unos días iba a cumplir 81 años. Emilio fue en su dilatada vida, una buena persona; un católico practicante convencido, como decía el párroco de Santa Catalina, don Enrique Masiá en la homilía de la misa de “corpore insepulto. Con Rosa Botella, su esposa, compartian desde hace muchos años, la practica de impartir cursillos de preparación matrimonial en el seno de la parroquia a la que pertenecía, a los jóvenes que iban a contraer matrimonio en próximas fechas.

Por ello, Emilio, excelente persona que fue, a su última despedida y para acompañar a sus familiares, la iglesia de Santa Catalina estaba completamente repleta de amigos y familiares que testimoniaron así el afecto que compartian con el finado.

Emilio Esparza, aparte de su profesión como licenciado en farmacia, estuvo siempre a la disposición de su pueblo. El 7 de noviembre de 1971, pasó a formar parte del Consistorio alcireño como concejal, en la legislatura del alcalde Don José Pellicer Magraner. Pocos años después fue nombrado presidente de la Junta Local Fallera de Alzira, que la estuvo rigiendo entre 1975 a 1979. A finales de este último año fue despedido del cargo de responsabilidad de las fallas alcireñas, rindiéndosele un homenaje en el Club de Tenis Alzira el 10 de diciembre de aquel año.

También en el mundo de las fallas, en el entorno familiar, Rosa Botella, su esposa, fue fallera mayor de Alzira en 1956.  Años más tarde, en 1982, Montse, su hija, también fallera mayor de Alzira y tuvo cotinuidad  en Carla, su nieta, como fallera mayor de Alzira en el 2008.

Hemos perdido un amigo y un buen alcireño. Descanse en paz Emilio Esparza Vila.

 

Alfonso Rovira

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